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HISTORIA DE LOS SALESIANOS EN GRANADA | Salesianos Granada San Juan Bosco

HISTORIA

Los salesianos en Granada 

UNA HISTORIA LLENA DE VIDA

Hace 150 años quien más tarde se convertiría en San Juan Bosco, el ‘apóstol de los jóvenes’, fundó en Turín la Pía Sociedad de San Francisco de Sales. Su objetivo era claro aunque poco entendido entre sus coetáneos: atender educativa y formativamente a los jóvenes más necesitados.

 

La Casa Salesiana del Triunfo, antes de su ampliación

Como testimonio de su obra actualmente existen 2.000 presencias salesianas en 128 países, entre ellos España. La Familia Salesiana está compuesta por ‘casas’ -como las llamaba Don Bosco- entre las que se cuentan colegios, escuelas profesionales, grupos de educación de fe, parroquias o programas para jóvenes. En Granada hay dos: la Casa Salesiana Virgen de las Nieves, residencia del postnoviciado, y la más importante, por su historia, trascendencia y contribución en el desarrollo de la ciudad, el Colegio de los Salesianos, con casi 75 años de presencia en nuestra ciudad..

 

El nombre de Don Bosco empieza a oírse en Granada a finales del siglo XIX. Son los chavales de menor edad, como no podía ser de otra manera, los que comienzan a hablar de ‘el santo de los jóvenes’. La primera atestiguación física se halla en la Iglesia de San Justo y Pastor, donde un salesiano llegado a la ciudad en 1906 hace esculpir una imagen de María Auxiliadora, la Virgen venerada por los religiosos. Una década más tarde, los frailes de la Huerta de Capuchinos donan terrenos para la construcción de una escuela salesiana al estilo de las de Barcelona y Sevilla ya existentes. No será sin embargo hasta 1946 cuando se iniciará la labor educativa.

 

Según Miguel Ángel Pareja, subdirector del centro San Juan Bosco del Zaidín y estudioso de la figura del santo, «se pueden distinguir dos claras etapas en el paso de los salesianos por la ciudad de Granada, correspondientes a los edificios que habitaron»; esto es, la del Triunfo, hasta 1977, y la que vive actualmente en el Zaidín. De igual modo, subdivide la época en el Triunfo en dos períodos bien diferenciados: «La etapa carismática y la de esplendor». Adentrémonos en su rica historia.

 

La Granada que encontraron los religiosos a su llegada a principios de los 40 era la de una ciudad de posguerra, con hacinamiento y precariedad. Frente a esta imagen penosa de la ciudad se oponía la visión de la alta burguesía y su deseo expansionista. La zona elegida para la labor salesiana, la del Triunfo, recibía tanto las presiones de los más ricos para construir su ensanche, su segunda Gran Vía de Colón, como la influencia de los barrios más pobres, San Lázaro y Real de Cartuja.

 

Clases sociales aparte, la educación de la época era más que insuficiente, de recursos económicos ínfimos y carente de un sistema regulador que garantizara la escolaridad. Con las primeras clases en 1947 se llenaron modestamente las aulas, con 150 alumnos y solamente tres clérigos y dos sacerdotes a cargo de los chavales. Un protagonista en la escuela: el director José María Campoy. Y otro en las clases: la enciclopedia Luis Vives como libro de texto.

 

Desde los comienzos el centro adoptó los principios del Oratorio de San Bosco: colegio y patios abiertos a la ciudad y trato familiar y personalizado. Al poco llegaron las clases nocturnas enfocadas a la alfabetización y los cursos para formar a carpinteros, germen de las futuras formaciones profesionales. Se lograron colocar familias enteras. Y todo por vía legal. Era tal la demanda para ingresar en el colegio que los solicitantes de la época se veían obligados a buscar cartas de recomendación del gobernador civil o del obispo de turno.

 

Pese a dedicarse principalmente a los más desfavorecidos, los maestros salesianos eran exigentes y severos en materia de educación, sin caer en la compasión. Eso sí, de igual modo que exigían los deberes del día, favorecían el juego y la actividad física. Un ex alumno del Triunfo se sorprendía de las dos facetas del sacerdote: «El mismo que me regañaba severamente cuando olvidaba hacer la tarea luego jugaba conmigo en el patio a la pelota». La clave era la relación con el otro. Por eso lo de la ‘etapa carismática’.

 

En los años 50 y 70, el director Ángel Mateos marca la llamada ‘etapa de esplendor’. Es tiempo de progreso, apertura económica, turismo e industrialización. Nacen las siglas EGB, BUP y COU y para el curso 1965/66 los salesianos ya están preparados para el cambio. Para demostrarlo añaden iniciativas pioneras como el cineclub, los scouts, el centro cultural audiovisual y un salón social y de juegos.

 

Arma de doble filo

En 1971 venden ‘la Huerta’ y deciden trasladarse al Zaidín, un barrio obrero de reciente construcción. Fue una ruptura con un pasado excelente y una apertura a un porvenir incierto. La orientación a la Formación Profesional parecía la adecuada al momento. El atrevimiento les costó caro. Muchos padres no entendieron la decisión y continuaron la educación de sus hijos sin los salesianos. El prestigio del centro se vio más que dañado y para colmo el barrio anfitrión los recibió con piedras, literalmente. «No se veía bien la llegada de un colegio de cursis al Zaidín», comenta Miguel Ángel Pareja. Aún así, los salesianos hicieron de tripas corazón y como demostrara Don Bosco dos siglos atrás superaron las vicisitudes. Con el tiempo -y con la generosidad salesiana- se ganaron los corazones de los vecinos, ya que «buena parte de la responsabilidad en el desarrollo del barrio la tienen los salesianos», como dijo un arzobispo de la ciudad. «El Zaidín, sin ellos y sus obras, no se entendería», sentenció.

Entrada a la Casa Salesiana ya en su barrio del Zaidín

Reconocimiento

Actualmente el colegio se enorgullece de sus cursos de FP y de secundaria y bachillerato. Pero sobre todo de estar trasmitiendo los valores y el método de San Juan Bosco. Y es que como subrayó Pareja «lo que más diferencia a nuestro centro es que siempre se han tenido presentes las inquietudes y necesidades de los chicos. Antes la persona que el estudiante».

La labor realizada por la Congregación fue reconocida por el Ayuntamiento de Granada galardonando al centro con la Medalla de Oro de la ciudad en 1996. Asimismo, dos años más tarde, el colegio se hizo con el Gorrión de Plata, máximo reconocimiento otorgado por el barrio del Zaidín. En 2009, con motivo del 150 aniversario de la fundación de la Congregación salesiana, el Ayuntamiento de Granada hizo entrega de la Granada de Oro de la ciudad al Colegio salesiano San Juan Bosco.

 

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